En el jardín la iluminación ocupa un lugar muy importante. Ésta se trabaja iluminando primero los árboles o los elementos arquitectónicos, como por ejemplo estatuas, columnas, etcétera. La luz debe apuntar siempre al tronco desde abajo, para no deslumbrar a quien las observa.

Debemos recordar que la iluminación de jardín debe ser sutil. La atención debe ser acaparada por plantas, follaje, esculturas, pero no por las luminarias.

Uno de los valores que proporciona del alumbrado exterior, además de embellecer nuesto jardín, es que logra "expandir" visualmente el interior de una vivienda hacia el exterior en la noche.

Cuando no hay iluminación exterior o de jardín, las ventanas son reflectivas durante la noche, son como espejos.
Este efecto se denomina "espejo negro" ("black mirror"). En esta condición, los vidrios de las ventanas reflejan las luces del interior, y desde dentro lo único que vemos es el reflejo de nuestra imagen en el vidrio en lugar de ver a través de ellos al exterior. 

Ésto tienen un efecto sobre nosotros, haciendo que nos sintamos arpisionados en el interior durante la noche....
Por ello, si se balancea la iluminación interior con la exterior, las ventanas volverán a ser transparentes pudiendo apreciar un paisaje distinto al diurno en el jardín.

Las jardineras se iluminan con luminarias escondidas entre las plantas.

 

Las escaleras o escalones pueden iluminarse cruzando los rayos de luz en forma paralela, o intercalados, salteando algún escalón.

Por último, queda bien iluminar las paredes vacías desde abajo con luces tipo lanzas.

Otra alternativa novedosa, y un poco rústica, para la iluminación es la utilización de antorchas de jardin . Ésta suelen emplearse en las calurosas noches estivales en las que se puede disfrutar del jardín cenando en un pequeño balcón o simplemente disfrutando de la característica brisa; esta es una opción con un resultado espectacular y a la vez muy sencilla, debido a que no requiere ningún tipo de soporte ni esquema eléctrico alguno.

Las antorchas para jardín comprenden un recipiente metálico montado en caña natural que a su vez contiene un aceite que permite iluminar de manera continuada durante no menos de 10 horas; dichas antorchas miden, por lo general, 120 cms de altura y su recipiente puede ser rellenado de aceite cuando se necesite de una forma muy cómoda.